lunes, 27 de noviembre de 2017

Fresona de mi corazón

Otro año más sin tí...
Sin tu hermosa voz tranquila y serena.
Extraño tu alegría de verme.

Donde sea que te encuentres, tienes de mí todo. Te llevo presente.
Te amo, Fresona.

lunes, 13 de marzo de 2017

Para cuando todo se olvide, me gustaría seguir sintiendo que fui importante para tu vida. Al morir, ojalá, quisiera que mi perro llore un poco mi ausencia y que mi madre se despreocupe de tantas cosas.

Mis hermanos y mi padre acuerden infinita paz en sus mentes y ella, mi hija, no tenga miedo de lo que viene. Ojalá. Lo deseo.

Los quiero, eterno.


sábado, 19 de noviembre de 2016

Estoy hecho de vacío y decepciones duraderas y muy constantes. Repleto de heno y de sangre tibia. Me estoy despertando tarde cada vez más y cada vez más con menos ganas de despertar (aunque sea tarde). Y que importa. Que interesa lo poco que puedo decir o lo tanto que no quieres escuchar de mi.
Me duele, me muero. Me atrapa el arrepentimiento en las noches después de leerme y de no saber, ni por segundos cuánticos, de ti.

Prefiero no respirar el mismo aire que nos despeina y nos rodea (somos vecinos, tenemos la misma escuela y caminamos por rutas iguales desde hace años).

No grito ni corro. No espero mejorar después de tanto tiempo en el mismo hoyo, en el mismo sitio con la misma gente y a la misma hora.

Me alegro de que tu huída haya sido placentera. Salir es lo mejor que puedes sentir ya.

miércoles, 12 de octubre de 2016

Ni una flor o dos mil pesos, ni todo el mar o la mitad del cielo.
¿Qué te puedo dar de este universo para que pienses en mi indefinidamente?




viernes, 7 de octubre de 2016

domingo, 2 de octubre de 2016

Y casi como todo empieza, nos olvida. Pequeños tulipanes en tu puerta, algunas letras bajo la entrada. Diversas historias que no concuerdan. Lágrimas por todas partes.

No encuentro un buen motivo para que te sientas amada.

Noches cortas, primaveras largas. Otoño húmedos e inviernos cruentos, aburridos, llenos de vacío.
Las flores nuevamente. Las cartas otra vez. Nada vuelve. Nada se queda ni un minuto en tu mente.
¿Por qué? ¿Por qué no puedes verme más? Razones sobran, lo sé, pero también algunas cuantas consecuencias pude borrar aunque ya no estoy seguro.

Pequeños tulipanes en tu mesa. Risas para recordar. Noches en un sofá. Tus piernas largas para tu cuerpo frágil y diminuto. Cae lentamente mi reputación en un abismo donde prefieres tenerme.
No te culpo. Solamente quieres ser tú.


sábado, 1 de octubre de 2016

Hola. Todo se ha ido rápido (y lento) al abismo.
Gracias por no hacerme sentir querido (Mejor para ti, desde luego).