jueves, 28 de mayo de 2015

Contar para ti sería un placer infinito. Llenar de paz tu cuerpo, tu cabeza de ideas buenas y curar el cansancio que tus ojos a veces parecen tener. Filtrar por tu cabello la alegría y que nos llegue de lleno el frío para abrazarnos despacito.

Acostarme en tu sofá y proponer brincar en toda tu casa. Reír. Beber un poco de té y acariciar la puerta de la entrada (a la que deseo volver). Manejar por Tijuana y por Otay. Llegar volando hasta San Diego, difuminar nuestra salida para que no nos sigan. Perseguirnos. Cuidarnos. Extraño la vida cuando vivía..




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